Cúrcuma: un extintor natural
Si sientes que vives "inflamado", con molestias articulares o digestiones pesadas, tienes que darle una oportunidad a la Cúrcuma. Para mí, es el ibuprofeno que nos regala la tierra.
Pero escúchame bien, porque aquí es donde casi todo el mundo falla: la cúrcuma es muy "tímida". Si te la tomas sola, tu cuerpo la elimina tal cual entra.
Para que funcione de verdad, tienes dos opciones:
• En comida: Añade media cucharadita a tus guisos o a un batido, pero siempre mezclada con una pizca de pimienta negra y algo de grasa saludable (como aceite de coco u oliva). ¡Esa es la llave que abre la puerta de la absorción!
• En suplemento: Si prefieres ir al grano, busca cápsulas de extracto estandarizado al 95% de curcuminoides. Una dosis de 500 mg al día (que traiga ya la pimienta o 'bioperina' incluida) es ideal para notar cambios reales sin pasarse."
En mi caso, son ya 6 años suplementando mi dieta con cúrcuma, y mi salud y estado inflamatorio lo han notado sustancialmente. Mi consejo: prúebala y me cuentas...
Os dejo un enlace a un estudio bastante sencillo pero identificativo de los beneficios de esta maravilla d ela naturaleza, para que podáis comenza vuestra propia investigació si os interesa:
Zinc: Tu escudo invisible
Oye, ¿sientes que tus defensas están bajas o que tu piel no termina de sanar bien? Hablemos del Zinc, que es literalmente el 'mecánico' de tu sistema inmune.
Imagínatelo como el encargado de reparar tu ADN y mantener a raya a los virus. ¿Lo mejor? En la naturaleza lo tenemos en a carne roja de pasto y las ostras; pero si tiras más por lo vegetal: semillas de calabaza (un puñado al día es mano de santo), garbanzos y anacardos.
Ahora, si decides suplementarte (yo lo hago), ojo al dato: no hace falta bombardear al cuerpo. Con una cápsula de 15 a 25 mg al día vas sobrado. Busca siempre formas amables como el bisglicinato (esta es mi opción) o picolinato para que tu estómago no se queje, y tómalo con comida. ¡Tu cuerpo te lo va a agradecer!