Motenashi (もて成し): cuidar cómo recibes al otro
Motenashi se refiere a la forma de atender a un invitado: el trato, la consideración, la manera de acoger.
Y aquí hay profundidad: no es solo “ser amable”. Es anticiparte un poco, hacer que el otro se sienta cómodo sin necesidad de decirlo. Llevado a la vida diaria: cómo respondes un mensaje, cómo escuchas, cómo creas un entorno seguro para hablar.
La pregunta es directa: ¿la gente sale de estar contigo más ligera o más cargada? Responder a esta pregunta de manera honesta te ayudará a reflexionar sobre tu actitud para con otros. Es un ejercicio de introspección necesario y nada sencillo, ya que nuestro sesgo personal va a hacer que tendamos a no "auto-agredirnos", pero es algo que conforme avancemos en la vida hemos de afrontar, si realmente queremos evolucionar a mejor, cambiar a mejor (algo muy relacionado con otro término japonés del que hablaré en un post posterior...).
Ma (間): deja espacio
Ma es otro de esos términos japoneses que me fascinan. Porque con una sola palabra resumen algo que en español solemos explicar con rodeos: el valor del “entre”, del espacio, de la pausa.
Ma es el silencio entre dos notas, el hueco entre dos reuniones, la respiración entre dos decisiones. Y lo más potente es esto: no es “vacío”. Es orden. Es claridad. Es perspectiva.
A mí me gusta pensar en Ma como una filosofía práctica: si no metes pausas en tu vida, la vida te las impondrá en forma de agotamiento. El descanso no es un premio, es parte del sistema.
Te animo a vivir con más “Ma”: a dejar huecos en tu agenda, a no llenar cada minuto, a crear espacio para pensar… porque muchas veces lo que te falta no es tiempo, es aire.
Yutori (ゆとり): vive con calma
Yutori es unos de esos términos de origen japonés que me encantan. Como muchos otros, el idioma nipón tiene la capacidad de expresar con una sola palabra lo mismo para lo que nosotros en occidente necesitamos una o varias frases.
El término se refiere a la calma, a la pausa necesaria en la vida, especialmente en nuestra vida actual de prisas, redes sociales, recompensas instantáneas y dopamina.
Me gusta mucho aplicar este término como una verdadera filosofía de vida, recordándome constantemente que nada que valga la pena se obtiene deprisa, sino trabajándolo poco a poco y con serenidad.
Os animo a que viváis una vida "Yutori", a frenar y bajar, al menos una marcha para disfrutar de las cosas realmente importantes de la vida...