RESEÑA
Una novela histórica muy entretenida que se apoya en un enigma real para engancharte desde el minuto uno: cuando el 15 de octubre de 1840 se exhumaron los restos de Napoleón, el hecho de que el cuerpo apareciera en un estado de conservación sorprendente alimentó la sospecha de un posible envenenamiento (con el arsénico como gran “acusado”), aunque también existe la hipótesis de una muerte por cáncer. Esa duda histórica es el motor que impulsa toda la trama.
A partir de ahí, Díaz Conde construye una historia de secretos y pasiones que arranca en la Francia revolucionaria: un recién nacido es abandonado en un burdel de París y, años después, ese “niño sin nombre” termina viajando a Nueva Orleans, donde se convierte en un envenenador célebre. Cuando cree haberlo visto todo, le llega el encargo más peligroso posible: envenenar a Napoleón.
Lo que funciona especialmente bien es el enfoque de thriller dentro del marco histórico: la idea del veneno como herramienta de poder, las lealtades que cambian de bando, la traición, la mentira, y esa sensación de que, detrás de los grandes nombres, siempre hay vidas anónimas moviendo hilos en la sombra. La novela, además, se presenta explícitamente como una mirada “no oficial” a los últimos días del emperador, lo que le da margen para jugar con la intriga sin perder el ancla histórica de partida.
Me ha parecido un un libro interesante y fácil de leer, con una premisa potente y un desarrollo pensado para que sigas avanzando capítulo tras capítulo. Y si te atrae el “¿y si…?” alrededor de Napoleón, aquí tienes una versión novelada que cumple lo que promete: misterio, contexto histórico y una buena dosis de tensión.
AUTOR
Edmundo Díaz Conde
AÑO DE PUBLICACIÓN
2008
NÚMERO DE PÁGINAS
506
ISBN
978-84-270-3435-8
EDITORIAL
Ediciones Martínez Roca, S.A.
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