RESEÑA
El camino es de esas novelas que parecen sencillas… hasta que te das cuenta de que te están hablando de cosas enormes: crecer, despedirse, elegir (o que elijan por ti), y mirar tu mundo de siempre con la sensación de que quizá ya no volverá a ser igual.
La historia arranca en una noche muy concreta: Daniel, “el Mochuelo”, tiene once años y al día siguiente se marcha del pueblo a la ciudad para estudiar. Su padre, el quesero, quiere que “progrese”; Daniel, en cambio, intuye que su camino está allí, entre el valle, los pájaros y sus amigos. Y como suele pasar cuando algo importante se acaba, esa noche de insomnio se convierte en un repaso emocional de todo lo vivido.
A partir de ese marco, Delibes va desplegando recuerdos, escenas y personajes del pueblo con una naturalidad brutal: Roque, el Moñigo, fuerza y carácter; Germán, el Tiñoso, sensibilidad y curiosidad por la naturaleza; y una galería de adultos y chismorreos, pobreza, autoridad, religión, enfermedad… todo lo que conforma la vida real de una aldea, sin romantizarla pero tampoco despreciarla.
Lo que más me gusta es cómo el libro hace el debate grande sin ponerse solemne: progreso vs raíces, ciudad vs campo, educación vs identidad. Delibes no te grita “esto está bien” o “esto está mal”; te lo enseña en acciones y en silencios. Y en medio, la naturaleza no es decorado: es casi un personaje más, un lugar donde los chavales entienden la vida (y también la muerte) a su manera.
En resumen: una novela muy humana, escrita con una sensibilidad que no necesita artificios. Te puede hacer sonreír con las travesuras… y un par de páginas después dejarte con un nudo en la garganta. Y cuando cierras el libro, te queda esa sensación rara de haber estado allí, en el valle, aunque nunca hayas pisado un pueblo como ese.
AUTOR
Miguel Delibes
AÑO DE PUBLICACIÓN
1950
NÚMERO DE PÁGINAS
223
ISBN
84-233-1035-3
EDITORIAL
Destino
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