Cúrcuma: el mejor antiinflamatorio natural
El extintor natural
Si te levantas cada mañana sintiendo que te ha pasado un camión por encima, o vives con las articulaciones como si estuvieran oxidadas, lo lógico es pensar en tirar del botiquín.
Y te entiendo perfectamente, a nadie le gusta vivir con dolor constante. El problema es que comer antiinflamatorios de farmacia como si fueran caramelos te va a pasar una factura carísima en el estómago y en el hígado a medio plazo. Aquí es donde entra a jugar la reina indiscutible de las especias: la cúrcuma.
No es magia, es ciencia
El enorme poder de esta raíz de color naranja radiactivo no reside en ningún esoterismo, sino en su principio activo estrella: la curcumina.
La evidencia científica ha demostrado hasta la saciedad que la curcumina es capaz de adentrarse en tus células y bloquear aquellas moléculas que encienden la inflamación en tu cuerpo (como la famosa enzima COX-2). Básicamente, hace el mismo trabajo de apagar el fuego interno, pero sin destrozarte la mucosa gástrica por el camino.
Pero aquí viene la trampa más gigante. Y este es precisamente el motivo por el que el 90% de las personas que toman cúrcuma no notan absolutamente nada y acaban tirando su dinero a la basura.
La pimienta negra y la grasa
La curcumina es extremadamente «tímida». Posee una biodisponibilidad ridícula. Si te tomas una cucharada de cúrcuma tal cual, a palo seco o disuelta en agua, tu hígado y tu intestino la bloquean, y la eliminas casi por completo antes de que logre llegar a tu torrente sanguíneo.
Si combinas la cúrcuma con una simple pizquita de pimienta negra (que contiene piperina), la absorción de la curcumina se dispara la increíble friolera de un 2000%. Además, como se trata de una sustancia liposoluble, si la mezclas con una buena grasa saludable (como un chorrito de aceite de oliva virgen extra o aceite de coco), creas el vehículo perfecto para que tu organismo la absorba hasta la última gota.
¿En la cocina o en cápsulas?
Puedes echarle media cucharadita a todos tus guisos, pero no olvides jamás su pizca de pimienta y su aceite. Ahora bien, si estás lidiando con un dolor articular crónico, una inflamación fuerte o buscas resultados serios sin manchar la cocina de amarillo, vete directo a por un buen suplemento.
Pero cuidado, no compres simple polvo de raíz metido en un bote bonito. Busca siempre un buen extracto estandarizado que te garantice un 95% de curcuminoides y asegúrate de que en la etiqueta indique que incluye pimienta negra (o piperina / bioperina) en su fórmula. Una dosis de unos 500 mg al día, tomada siempre junto con comida, es el estándar para empezar a notar cómo el cuerpo se desinflama de verdad.
Quédate con esta idea: la cúrcuma es el mejor extintor natural que nos ha dado la tierra, pero necesita una escolta para poder hacer su trabajo. Cúrcuma + Pimienta + Grasa = Absorción total. Te dejo un par de links para que tires del hilo y revises la ciencia por tu propia cuenta:
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